12:00 hs. - Salomé.
—¿Ahora lo entiendes? Es más fácil de lo que crees...
—Pero yo soy tonto, lo que para ti es fácil para mí es un laberinto.
—Otra vez con eso...
A eso de las diez de la mañana, mientras dormía plácidamente en mi cama, recibí una llamada de la madre de Guillermo (el chico al que le daba clases particulares) rogándome que fuera a su casa a ayudar a su hijo a estudiar para un examen sorpresa que le habían puesto para esa misma tarde. El cuerpo todavía me dolía por el ajetreo de