No estoy preparada...
10:30 hs. - Salomé.
—Maldito crío... ¡Maldito crío! —repetía y exclamaba mientras intentaba terminar la taza de café.
No podía pensar en otra cosa. Aquél chaval de 17 años al que me habían encomendado darle clases de lengua y matemáticas, me había engañado como nadie me había engañado jamás en la vida. Me sentía estafada, timada; me sentía totalmente incapaz de enseñarle nada a nadie luego de haber caído en la telaraña de un puberto que recién estaba empezando a conocer el mundo.
Si bien todaví