—Me gustaría hablar más tiempo, nena, pero mañana me levanto a las 5, y sabes que me gusta dormir muchas horas...
—Ya lo sé, Zami, y gracias, me hizo muy bien hablar contigo.
—¡Como me vuelvas a dar las gracias te abofeteo! ¡Ya te dije que para algo soy tu hermana!
—Jaja, gra..., ¡te quiero, reina!
—Yo también, princesa, y me alegro que ya puedas caminar, esa silla de ruedas mataba todos tus encantos.
—¡Qué dices!
—¡Sí! No te lo quise decir, pero estuviste horrible todo estos días en esa maldita