Mundo de ficçãoIniciar sessãoY tenía muchas cosas más para decirle, pero, de pronto, Fernando se puso de pie, me ayudó a levantarme a mí también, y, sin darme tiempo a nada, me plantó un beso en la boca que me dejó paralizada. Metió su lengua y revolvió todo su interior sin importarle que todavía hubieran restos de su propio semen en él.
—¡¿Qué haces?! —dije cuando pude separarme— ¡Tenía







