–Sacrificio
º|º Adriano º|º
Jimena no dejó las manos tranquilas en todo el camino, al menos eso me sirvió para ir calentando y preparando mentalmente para lo que iba a pasar en la casa de aquella mujer.
Prácticamente estaba sobre mi asiento, su mano sin retirarse de mi pene y esa sonrisa lasciva que tenía en sus labios, mordisqueaba mi cuello de vez en cuando, sentía su saliva quedarse en mi piel. Y lo peor de todo, no podía ocultar mi cara de desagrado, no servía para esto, prácticamente me es