Mundo ficciónIniciar sesiónEntró a la habitación mirándome como un lobo mira a su presa, con la puerta en la mano me indico que pasará, y al ver que estaba dentro la cerró.
Me tomo por la cintura trayéndome hacia él y estampando sus labios en los míos, sus labios se movieron con rapidez, su lengua invadió mi boca sin darme tregua, sus manos tocando todo mi cuerpo, apretando mis glúteos con fuerzas, un gemido escapó de mis labios y su boca descendió a mi cuello, mis manos recorrieron su espalda, mi ropa termino en el suelo, mientras él empezaba a quitarse su traje, me recoste en la cama mientras veía como su ropa desaparecía poco a poco, dejando ver su miembro erecto, pase mi lengua por mis labios, él llegó a mi en dos zancadas. Continuó besando mis labios, cuello, chupando mis senos y masajeando con delicadeza, sus dedos llegaron hasta mi entrepierna, formando círculos en mi clítoris, un jadeo salió de mí, quería tomar el control, hacer cada cosa que aprendi, pero mi mente cedía a él, era como si yo era la cliente y él el prepago, sin darme cuenta sus labios empezaron a besar mi centro, luego a chupar, con una de mis manos agarre su cabeza adentrando lo más, no quería que este momento se terminara, me sentía en la cima. Sus labios se separaron dejándome una sensación vacía, se puso de rodilla, levantando mis piernas y colocándola por encima de sus hombros, introdujo su enorme erección en mí, sus estocadas eran cada vez más caótica, haciéndome gritar desesperada, queriendo más, mis manos se aferraron a la sabanas, mis ojos cerrados mientras su furia me consumía. Salió de mí, volteandome para ponerme en forma de perrito, volví a sentir su miembro dentro de mi, puse mi cabeza en una almohada, meniando las caderas para sentir más placer, él entraba y salía con fuerza, y por más que deseo no disfrutarlo lo hago, lo disfruto al máximo y espero que no termine nunca. Él sale de mí, retirando el preservativo y tirándolo en un zafacón. —Vuelvo en seguida, no te muevas. —Exclama antes de entrar a lo que me imagino es un baño. Al salir continuamos con lo que habíamos dejado. Me retiro cuando él me lo ordena, llegó a casa y me doy un baño, para luego ir al hospital, la noche fue pesada, dormir en una silla no es muy cómodo, y aunque no es necesario tomando en cuenta que Sarah está más que custodia, me siento más tranquila estando aquí, me levanto y me despido de ella, aunque no me escuche y pueda sentirme, sonrió al ver el monitor indicando que ella aún respira, pongo mis manos en el cristal, imaginándome que puedo tocarla, puedo abrazarla y que está pesadilla terminó. Salgo del hospital y voy directo al departamento, me doy una ducha para luego salir con algunas tarjetas. Llegó a un cajero diferente, en una dirección diferente al de la última vez, introduzco poco a poco las tarjetas digitando los códigos. Casi cuando perdía esperanza al ver que todas las que traje estaban vacía, una de ella marca su cantidad, veinte mil dólares, no es lo que esperaba, esperaba más, tomo el dinero y guardo las tarjetas sin usar en un bolsillo diferente, necesito saber si las demás tienen. Me devuelvo a casa luego de pasar por la tienda, llene la despensa y prepare el tinte de pelo que uso desde que tengo memoria, me retoque la raiz, la cual estaba oculta gracias a un tratamiento que uso, el cual se elimina al tener contacto con el agua. Retoco la raíz y me arreglo el cabello... *** Las semanas pasaron rápido a pesar del tiempo que le digo a Kael, busco la forma de balancear mi vida, ya eh recibido tres pagos, y la cuenta del hospital está en cero, bajo hasta recepción para poner mi queja, pues desde hace días he tratado de pagar el mes del departamento y no puedo hacerlo. —Buenas noches. —Saludo a la nueva chica que está en el mostrador con su mirada en la computadora. —Buenas noches señorita. —Responde de manera amable con una sonrisa en sus labios. —Estoy aquí para saber ¿por qué no puedo pagar el alquiler? lo he hecho cinco veces y siempre me lo rechaza. —Exclamo un poco incómoda. —¿Siempre paga usted? —Pregunta. —No, era mi madre quien pagaba, pero ella... falleció. —Respondo en un susurro. —Oh, lo lamento, quizás hiciste algo mal, acércate y te explico los pasos. —Dice de forma serena. Me acerco para ver el proceso y descubrir si llegue a hacer algo mal, pero al ver todo me doy cuenta que lo hice bien, debe a ver algún error con la plataforma. —Señorita, hice todo como el video que me enseñó. ¿Puede verificar si algo está mal con la plataforma? —Pido con mi respiración tranquila. La chica pide mis datos y luego busca en su computadora. —Señorita usted no puede pagar la cuenta porque está ya está pagada. —Me informa y no puedo estar más confundida. —Debe a ver un error, mis padres murieron el mes pasado, siempre pagan a principios de mes, pero este está finalizando. —Contesto. —Segun la información que tengo aquí, la cuenta del departamento donde usted vive esta pagada, fue paga por un año el diez de marzo del dos mil veinticinco. —Contesta y se pone de pie, busca una hoja que acaba salir impresa y me la entrega. Efectivamente, la hoja marca que mi madre pagó por un año el departamento, la luz y el agua, algo que me sorprende bastante porque nunca duramos más de seis meses en un lugar, y se supone que tampoco aquí dudaríamos mucho. Camino hasta el elevador, con mi mente vuelto un torbellino, una caja con identificaciones en su habitación, tarjetas, pasaporte y ahora la cuenta está paga por un año cuando nunca duramos más de seis meses en un lugar. Al llegar al departamento, reviso mi celular y veo varias llamadas perdidas de un número desconocido, cuando desbloqueo el celular veo un mensaje que dejó mi piel de gallina. Si quieres sobrevivir, tendrás que seguir los pasos de tus padres.






