Una profesora lo desea.
El estacionamiento estaba casi vacío. Las clases habían terminado y por fin era hora de irse a casa. La Sra. Courtney caminaba hacia su auto, y el clic de sus tacones resonaba en el aire silencioso. Tarareaba para sí misma, con una pequeña sonrisa victoriosa en los labios. Alargó la mano hacia la puerta del coche, con las llaves tintineando en su mano.
De repente, un movimiento fugaz surgió de las sombras. Antes de que pudiera reaccionar, un peso pesado la embistió.
—¡Pero qué carajos! —maldi