"Solo un poco", me dije. "Solo para ver qué se siente".
Al instante me convencí de que era una buena idea.
No pude evitarlo. Me subí encima, con las rodillas a horcajadas sobre la cintura de Fin. Estaba temblando, pero la necesidad era más fuerte que el miedo. Me bajé pulgada a pulgada, hasta que la punta de ese monstruo tocó mi entrada.
—Ah... —respiré, y el contacto envió una onda de choque a mis caderas. Era grueso. Su mero tamaño empujaba mis labios abriéndolos por completo. Sentía como