Repartidor forzado a participar en un trío con seis personas.
Sienna no se detuvo. Mantuvo sus ojos clavados en los de Leo mientras se metía más de él en la boca. Usaba la lengua con un movimiento caliente y circular que hacía que la visión de Leo se volviera borrosa.
Su succión era un tirón que parecía robarle hasta el último gramo de fuerza de las piernas.
—¡Mmm-ph... mmm-nnn! —Sienna gemía contra él. La vibración de su voz viajaba directamente por sus nervios.
Las manos de Leo volaron hacia su cabello, con los dedos enredándose en los mechones rubio