Repartidor forzado a participar en un trío con seis personas.
Se levantó del diván, con los ojos oscuros. Caminó hacia la cama, balanceando las caderas de lado a lado mientras apartaba a una temblorosa Zara. Gateó sobre las sábanas, con su pelo oscuro cayendo sobre su cara mientras miraba la longitud húmeda y palpitante de Leo.
—Zara tuvo su diversión —susurró Jade, con voz de un rugido bajo y peligroso—. Pero yo soy mucho más codiciosa que ella. Y llevo observándote mucho, mucho tiempo.
Se montó sobre él, clavando las rodillas en el colchón de seda. A