El silencio en la sala era pesado. Se sentía como si estuviera presionando mis hombros, haciéndome difícil respirar. Marcus estaba sentado en esa gran silla de cuero, su sombra extendiéndose por el suelo. Me miró, y sentí que podía ver cada cosa que había hecho hoy. Podía ver el secreto que compartí con Alex. Podía ver cómo mi cuerpo seguía vibrando desde la tarde.
“Yo… yo estaba fuera con amigos”, susurré. Mi voz se sentía delgada y débil.
Marcus se levantó lentamente. No se veía enojado. S