Experimento de masturbación pública.
El timbre del almuerzo acababa de sonar y la cafetería de la escuela era un mar de ruido caótico. El fuerte olor a papas fritas grasientas, limpiador de suelos industrial y cientos de estudiantes llenaba el aire húmedo. Caminé hacia el fondo del pasillo, donde las sombras eran más largas y las mesas estaban casi vacías. Mi mejor amigo, Ash, ya estaba sentado allí, jugueteando con una bandeja de pepinillos.
—Te lo digo, Dani, esto es una mala idea —susurró Ash, con los ojos moviéndose frenéticam