AMANDA
Para mi suerte, había dejado algunos artículos de limpieza en el closet, los saqué y empecé a limpiar todo lo que podía, no paso mucho tiempo antes de que empezara a estornudar debido al polvo que sacudía.
Mi nariz, seguro se tornó roja por la alergia, debía parecer Rodolfo el Reno; deslicé un pañuelo cerco llenó de un líquido para lustrar la madera y dejarla reluciente, faltaba un cuarto para las cuatro cuando terminé toda la tarea que me auto encomendé.
El aula no era precisamente una