Estoy plácidamente dormida, pero a lo lejos escucho un susurro diciendo algo que no entiendo.
—Megan. —sacuden mi cuerpo—. Despierta ya llegamos.
Abro los ojos recordando que nome encontraba en la comodidad de mi habitación.
—¿Qué? ¿tan rápido llegamos? —pregunto asombrada.
—Si, somos los últimos en bajar. —se levanta de su asiento—. Tienes el sueño pesado mujer.
—Lo siento, tal vez estaba muy cansada. —le resto importancia—. Ya sabes eso de trabajar y estudiar no es fácil.
Ambos bajamos del av