James se giró lentamente para no llamar la atención. Vio a un hombre salir de una de las ventanillas con un arma y automáticamente su expresión cambió.
-¡Baja la cabeza, Sean! -gritó James, y al instante comenzaron a disparar contra ellos, sus palabras cargadas de urgencia y protección.
-¡Mierda! Sean, necesito que vengas aquí y mantengas la camioneta firme-dijo Derek, intentando evadir los impactos de bala mientras el coche zigzagueaba peligrosamente en la carretera.
-¡Menudos hijos de puta! -