Acostado en la comodidad de su cama, y admirando a James, Sean notó el morral que éste llevaba en su espalda; entrecerrando los ojos de manera sospechosa, él apenas señaló, no sin antes mirar el espacio vacío a su lado donde, por supuesto, solía dormir Zoe.
James se acercó a su costado, sentándose y sonriendo ante la mueca interrogativa que poseía el precioso hombre, la cual pronto se vio interrumpida por la pregunta de éste mismo.
-¿Qué traes en ese bolso? -Susurró, su voz forzada y baja, aunq