Me dirijo hacia el sofá donde se ha vuelto a sentar, ha tomado otra copa de bebida y observa fijamente como me acercó a él.
—No sé quién sea usted, ni quiero saberlo. —Lo señalo con mi dedo índice, él levanta una ceja y continúa tomando de su copa. —No soy de su propiedad, no puede decidir por mí, no puede decirme cuando debo irme o cuando debo venir, soy grande, mayor de edad y puedo tomar mis propias decisiones, yo sola. —Me cruzo de brazos, espero que reaccione con violencia o que al menos s