La abrazo con fuerza; ella intenta moverse, sé que está a punto de correrse, pero yo solo necesito que me abrace. Sus manos dubitativas se desplazan hasta mi espalda y me devuelve el abrazo; me muevo un poco y el roce hace que gima.
—Tú y nuestro hijo son mi hogar. Mi único hogar.
La suelto y ella cae sobre la cama; dejo que mi cuerpo se extienda sobre el suyo y vuelvo a penetrarla. Gia levanta una rodilla y hace presión; yo flexiono la mía y siento como su cuerpo vuelve a recibirme y mis penet