Treinta y seis.2

Una vez que llega Dalia y concluimos con las formalidades de saludo, les muestro las fotografías tomadas.

―¿Cómo supo el acosador que irías a la feria de miniaturas?

―No sabía, su intención no era que yo lo viera ―el acosador es inteligente, pero no adivino―. Hace un año hizo una de casa embrujada ―no he visto las fotos de esa maqueta―. Creo que es sobre la masacre. Es como el típico asesino que deja pistas al azar a ver si alguien las encuentra. Supongo que es su forma de desahogarse. No puede
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