A nuestro alrededor, todo es un caos, todo mundo pelea con todo el mundo, hay gritos, sangre y un zumbido de sierra eléctrica, pero en este momento, todo se reduce a Uriel.
—Cuando no pudiste, le dijo a Gibrán que debía matarte, le dije que yo lo haría y no lo hice. Heber estaba impaciente, esperaba que lo recordaras, que lo quisieras. Nadie entendía por qué no nos recordabas. La sudadera era de Heber, pero no podías tenerla por si ibas a la policía, así que Gibrán la robó y me enfrentó. No pod