Noviembre, 2010.
Heber no es exactamente un chico muy listo. O tal vez es que Joan verdaderamente es inteligente, posiblemente un poco más que el promedio. Solo he visto a Joan dos veces, cuando me trató mal un día en taller de repostería y hoy.
—Va, otro acertijo...
—No, son idiotas, o tu eres idiota —dice desde su posición recostado en el pasto.
Y es por eso qué, ahora me doy cuenta de que prefiero mil veces a Heber.
—Si tanto te molesta, ¿para qué viniste? —pregunto impaciente—. De haber sab