MANSIÓN CARBONE – TARDE NUBLADA.
El sonido de los neumáticos sobre la grava anunció la llegada del auto negro que traía a los muchachos. La puerta de la mansión se abrió antes de que el chófer pudiera siquiera apagar el motor. Vittorio apareció en la entrada como una sombra elegante y temible, el abrigo largo colgando con peso de sus hombros, el rostro tenso. Había sido informado por uno de los escoltas del colegio, y su mandíbula seguía apretada desde entonces.
James bajó primero. Tenía el lab