MANSIÓN CARBONE – COMEDOR PRINCIPAL – NOCHE.
El comedor estaba iluminado por una araña de cristal que lanzaba destellos tenues sobre la larga mesa de caoba. La cena había sido servida: risotto de setas, carne asada, ensalada fresca. Pero el ambiente era todo menos apacible.
Sofía, impecable en un vestido azul medianoche, entró con paso elegante y alzó la vista al ver a su hijo menor tomar asiento. Sus ojos se clavaron como dagas en el rostro de James. Se detuvo en seco.
—¿Qué es eso en tu cara?