VIOLA
Kenny estaba allí de pie, con una mirada que era como una tormenta sin rumbo: enojado, herido, confundido, pero también lleno de algo más profundo... algo que siempre había imaginado pero que temía enfrentar.
—Kenny... —lo llamé en voz baja.
Levantó la mano para detenerme.
—No. Ya he oído parte de vuestra conversación. Soy lo suficientemente mayor como para no necesitar que me dejen de lado.
Kael se volvió hacia su hijo.
—Papá solo...
—No —Kenny miró a Kael con dureza—. Papá solo quiere c