KAEL
Aunque se lo había prometido a Evelyn, no podía estar tranquilo hasta que John me diera noticias.
—Papá, no vas a dejarme en este barco, ¿verdad? —preguntó Kenny, que apareció de repente y se abrazó a mis piernas. Tenía una expresión muy triste en el rostro.
—Kenny, ¿quién ha dicho que papá se va?
—La tía Evelyn.
Solté un breve suspiro. Evelyn tenía tanto miedo de que me fuera que había hecho eso.
—No, papá no se va a ninguna parte.
Pero Kenny seguía lloriqueando. Al final, tuve que decírse