Mis ojos se abren lentamente encontrándome en una silla con la cabeza hacia atrás, una enferma pasea frente a mi nariz una bola de algodón impregnada al fuerte y característico olor del alcohol. Levanto la cabeza sintiendo que todo da vueltas a mi alrededor, la sensación de pesadez extendiéndose en todo mi cuerpo.
—Listo señor. Solo debe hacer lo que le comenté, de otra manera continuara ocurriendo. — asiente la enferma en su dirección mientras que a mi me dirige una sonrisa triste curvando sob