Con sus instintos a flor de piel tomó asiento justo al lado de la persona que menos desearía ver en el resto de su vida, pero esas eran las reglas era lo que se debía de hacer al menos si desea continuar con la farsa familiar.
—Los citó aquí para dar inicio a la lectura del testamento de su abuelo que está en gloria. —Une sus manos en señal de plegaria, al mismo tiempo que cierra los ojos algunos segundos.—Pero al parecer no son familiares cercanos, o mejor dicho no congenian, al menos no despu