Una llamada en su celular irrumpe la pequeña burbuja que se había formado, se esfuma sin dejar rastro alguno a mi alrededor. Su entre cejo se frunce mientras parece maldecir en voz baja, veo como sus labios forman la palabra niño y de un salto me coloco de pie con evidente desesperación, sabia que se trataba de mi hermano, una punzada en mi pecho comienza a prolongar el dolor que solo es capaz de aumentar.
—Iremos de inmediato. No deje de mantenerme informado, no creo que sea necesario recordar