— Ese es el trato que yo te ofrezco, si es que acaso realmente deseas obtener tu libertad y librarte de mí de una vez por todas. Sólo piensa qué es un seguro para ambos ese hijo. — Con su mano derecha acariciaba mi cuello levantando mi mentón para que mis ojos se encuentren con los suyos otorgándome una mirada un tanto perturbadora para mí a pesar de ser increíblemente atractivo no le restaba el hecho de que fuera un verdadero monstruo sin sentimientos encarnado en una hermosa piel de agraciado