7. Susurros de venenos y sedas
—No necesito que me creas hoy —respondió Amir con una sonrisa enigmática —Tienes todo lo que desees a tu disposición. Ropa, joyas, la mejor comida del mundo. Pero no intentes salir de esta suite sin mi permiso. El desierto es hermoso, pero no perdona a los que caminan sin guía.
Amir se retiró, dejándola sola en la inmensidad de la suite de lujo. Elena se acercó a una mesa de ébano donde reposaba su cámara Nikon, extrañamente intacta. Al encenderla, descubrió que la tarjeta de memoria había