Las lágrimas seguían cayendo por sus mejillas, no debió enamorarse jamás, si hubiera sospechado que Manuel le había tendido una trampa, y que todo lo que le demostraba tenía una segunda intención, no hubiera accedido a ir ese día a aquella reunión.
Las imágenes seguían pasando una y otra vez delante de sus ojos, no importaba si los abría o los cerraba, el recuerdo estaba ahí, y su cuerpo temblaba de impotencia.
Llego a la casa de Manuel, su hermana había llegado antes, por lo que pudo suponer,