Del otro lado de la línea maldijeron, tiraron todo lo que estaba en el escritorio, era una lástima que el negocio se hubiera caído tan pronto, el problema sería hablar con los futuros clientes que ya habían dado el cincuenta por ciento del valor del producto.
Maldijo nuevamente mientras sacaba un puro del cajón de la derecha de su escritorio, lo cortaba y lo encendía, aspiro una bocanada de humo cuando entro su mujer y al verlo en ese estado solo pudo suponer que el negocio se había ido por el