El doctor tomó el rostro de las niñas con delicadeza mientras introducía el hisopo en la cavidad bucal de cada una de ellas, luego de unos ligeros giros, colocaba estos en el kit transportador.
—¿Señor, usted también se hará la prueba? —Pregunto.
—¿Cuántos kits te quedan?
—Aún me quedan tres.
—Está bien, procede conmigo y luego lo harás con la señora que está en mi habitación de descanso.
—Como usted indique —respondió el médico nervioso, era la segunda vez que estaba frente al dueño de la empr