—Cariño, despertaste. —Hablo Maritza mientras se ponía de pie y se acercaba rápidamente al costado de Giselle, esta era su oportunidad de ponerla de su lado, al final esa pequeña tonta siempre había mirado por sus ojos sin importar lo que ella le hiciera. —mami está aquí, no sabes cuan preocupada estaba, tenía tanto tiempo sin verte. ¿Me extrañaste?, ¿por eso te enfermaste? Pero ya estoy aquí y nadie volverá a separarnos cariño.
Giselle, trato de no temblar, sabía cuan mala podría ser la mujer