—Luana, despierta cariño, llegamos a casa. —Hablo suavemente Nicolás mientras sacudía a su hermana dormida en el asiento trasero y tomaba a su pequeña sobrina en sus brazos. —Lu — volvió a repetir —Despierta, hace demasiado frío y Gia puede enfermarse con esta temperatura.
En el fondo temía, que luego de la crisis, su hermanita no se recuperara y hubiera perdido sus recuerdos nuevamente.
Luana abrió los ojos, se sentía rara, adormecida. Sacudió su cabeza tratando de despertar de un tirón.
Nicol