Al día siguiente, fui a trabajar como siempre y aunque podía sentir las miradas o los murmuros a mi espalda, no permití que me afectara, continúe como si nada, con la frente en alto, llena de dignidad.
Cuando llegaba el momento de trabajar con Alex, bueno, pues, era muy difícil para mí concentrarme e ignorarlo, pero lo hice lo mejor que pude, a pesar de todas sus insinuaciones.
Al finalizar el día, cuando recogía mis cosas lista para irme a la carrera aprovechando que Alex había salido de la