Relata Ava:
— Acepto, solo con una condición. — Murmuró Alex, con un gesto de picardía, deslizando la mano con la que antes acariciaba mi mejilla, por mi brazo.
— ¿Cuál?. — Pregunté sintiendo un cosquilleo en mi piel, al contacto de su tacto.
— Que… Aunque nos enojemos… No podemos dejar los juego y los cariños maritales de lado… Es fatal acostarnos a dormir enojados. — Enunció con mucha seriedad.
— ¿Eh?. — «¿De dónde saca esas cosas en un momento como este?», Sopese perpleja.
— Creo que se