Mike seguía gritando que lo dejaran pasar, la recepcionista, Samanta, que se notaba asustada, le insistía en que debía esperar autorización, esas eran las órdenes que había recibido, los guardias de seguridad estaban ocupados tratando de contener a la prensa en la entrada de la empresa y los trabajadores observaban toda la escena, consternados. ¿Cómo es que todo esto se había salido de control a tal medida?.
Alex me llevaba del brazo, iba abriéndonos paso entre la gente, podría jurar que botab