La cafetería del frente estaba tranquila. Ventanales amplios, olor a pan recién horneado y café tostado. Amelia agradeció internamente que no fuera un lugar íntimo. Era luminoso. Público. Seguro.
Joshua le corrió la silla.
—Sigues igual de educado —comentó ella con una pequeña sonrisa.
—Contigo siempre lo seré Amy.
Amelia bajó la mirada un segundo antes de sentarse.
Pidieron dos jugos naturales.
Silencio.
Joshua la observaba. No con descaro, pero sí con algo que no sabía esconder del todo.
—Te v