La cafetería estaba tranquila esa mañana, con olor a pan recién horneado y el sonido suave de las olas detrás. Joshua ya estaba sentado frente a Amelia, levantó para avisar a la mesera que trajera lo mismo de siempre y luego volvió su atención a Amelia.
—Qué bueno que viniste, Amy. Con tu… "invitado" pensé que no aparecerías —dijo con un tono cuidadosamente neutral.
Amelia se acomodó en la silla frente a él, dejando su bolso a un lado.
—Erick no es mi invitado —respondió con un suspiro—. Él es