En casa de Patrick, el aroma dulce llenaba cada rincón, mezclándose con el de las flores frescas que Clara había dispuesto con tanto cuidado, la pequeña cafetería tenía ese calor de hogar que no se podía comprar ni fingir, y mientras servía un trozo de pastel de fresas —el favorito de Patrick— junto a unos buñuelos rellenos de su especialidad, crema de lúcuma, lo hacía con esa dedicación silenciosa que hablaba más que cualquier palabra, completamente concentrada en que todo quedara perfecto par