—Amor… amor, espera… ¿estás seguro de que me veo bien? —murmuró Miriam, su voz cargada de una inseguridad habitual en ella, mientras caminaba de la mano de Miguel, sintiendo cómo su corazón golpeaba con fuerza contra su pecho—. Es la primera vez que me presentan en una familia…
Miguel no respondió de inmediato, siguió caminando con esa seguridad arrogante que lo caracterizaba, como si nada en el mundo pudiera desestabilizarlo, como si aquel momento no tuviera ningún peso para él, lo que solo lo