Kayla aprieta la mandíbula. No puede creer las palabras tan absurdas que está escuchando. Ella misma entiende que no le hablaría. Aunque sabe que lo que dice es para retarla y hacerla enojar. Y no dudará en defenderse.
—No lo iba a hacer, pero no puedo dejar que te acabes la comida. No sabemos cuántos días estaremos perdidos y es la única que tenemos —Kayla le grita con todas sus fuerzas, esperando que sus palabras surtan efecto en él.
Pero a Hades no le importa lo más mínimo lo que le acaba d