—Buenas noches, señor Lombardi. —Saluda el mayordomo Johan con una amable sonrisa.
—Johan, eres mayor que yo. Si me dices señor me harás sentir mal. —Bromea quitándose el saco que completa su traje, pero no se lo entrega al mayordomo, prefiere mantenerlo en su brazo mientras se quita tambien la corbata —. En especial porque usted fue mi entrenador en el ejército.
Johan suelta una carcajada alegre, pues recuerda muy bien los días de Gio en el ejército debido a que fue el alumno más problemátic