Al derramar todas las lágrimas que son prueba de su lucha, el joven amo se queda dormido en el abrazo de sus tutores, quienes desde el momento en que decidieron apoyarlo, se convirtieron en los padres de él. A ambos les preocupa lo que había estado guardando, pero están tranquilos al verlo dormir en sus brazos como el niño consentido de la mansión que realmente es.
Gio, al negarse a separarse de ellos, levanta a Mena en brazos mientras está abraza a Archer como una mamá gallina que quiere pr