Amapola estaba desvastada, Mauricio la sostuvo porque se desmayó.
Todos apoyaron a Mauricio, también lloraba, todos lloraron, Marcela estaba destrozada también.
Mauricio decidió ir a casa a llevar a su madre y a su suegra, no estaban para tanta tragedia, y necesitaban atención.
Las llevaron, después de atenderlas y dejarlas apoyándose la una con la otra, se reunieron para conversar los más jóvenes.
Rubén llama y Mauricio ni sabía que le iba a decir…
—¡Rubén es otro que se ha tomado todo muy fue