Amanece en Canaima…
Mauricio y Reishel abrazados; dormían en intervalos cortos, despertaban, se besaban, se miraban infinito, suspiraban hondo; y se volvían abrazar, cerraban sus ojos, sintiendo su calor corporal, pero la emoción de estar juntos, como si fuera lo normal, era la felicidad; la felicidad que estaba con ellos en ese momento. Todo estaba sucediendo tal como Mauricio lo había soñado.
Stevens y Carolina, también se estaban calentando con sus cuerpos, pero lo que se escuchaba desde las