Desayunar, almorzar y merendar con mi pequeña famiglia es simplemente perfecto. No tengo nada más que decir que eso. No hacemos nada especial, hablamos trivialidades, jugamos con Kristin y comimos como si nos alimentáramos para ser la cena de fin de año.
Este es mi hogar y no los quiero perder nunca. Solo espero que mi hermana, donde quiera que esté, vea que he intentado ser feliz nuevamente y me ayude a mantener esa sonrisa en los rostros de mis pequeñas.
—Y el señor del taxi nos llevó a la ti