Bajé las escaleras y esperé en la sala de estar mientras Nick llamaba a alguien para que ayudara a Tom con sus maletas y lo llevara a su nuevo hogar temporal en Villa Paradise.
Mientras Nicolás atendía una llamada y Otto organizaba sus maletas junto a la puerta, Tom se me acercó y me dio un beso en la mejilla:
- Día cansado... Buenas noches, gatita. – Se acercó a mi oído y me dijo en voz baja: - No me rendiré contigo. Lucharé hasta el último minuto. Y no es porque no sepa perder... Es porque er