No podía hablar con mi madre sobre la búsqueda de mi padre, aunque sabía que debía hacerlo. Estaría preocupada, histérica, querría mil explicaciones y aún podría impedirme salir de casa por temor a que me lo encontrara de nuevo. Sabía que la había pasado horrible con él, pero no entendía que él era mi padre y lo importante que era para mí verlo. Y más sabiendo que yo le gustaba... podía entender que su vida había cambiado. Y yo era importante, como sus otros hijos. Sentí pena por la situación q